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Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 06
    Octubre
    2017

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    Valencia Comarcas

    Malas personas

    Malas personas

    Vaya por delante que lo acontecido este domingo, 1-O, en Catalunya, fue un día histórico, de los que “a tots alcança”. Mas por lo que se pueda derivar, que por lo sucedido eso día, que no deja de tener su enjundia. En primer lugar por la violencia empleada. Que por encima de leyes, jueces y demás fuerza policial, evidenció la mala persona que anida en un mandatario llamado Rajoy. Quién en vez de hacer de la política un arte, ha querido imponer su ineptitud para gobernar a porrazo limpio. Tras pasarse unos cuantos años avisando que viene el lobo (“se rompe España”), al final, como ya constatan muchos analistas, quién romperá España es el gobierno que preside Rajoy, sencillamente porque el lobo era él. En algún rincón de su cerebro Mariano Rajoy aún debe albergar aquella máxima escolar del franquismo: “la letra con sangre entra”.

    Este domingo, en muchos balcones céntricos de Ontinyent, algunas buenas gentes de la ciudad exhibían, a modo de consigna exorcista, no se sabe de qué mal, la bandera representativa de España. Desconociéndose si era para ahuyentar malos espíritus,  o para jalear a las fuerzas policiales, con el “a por ellos”. Las mismas que lanzó en tromba contra los catalanes un ministro andaluz, cuya sensibilidad poética, en lo social, roza el espanto.

    El resultado era previsible, de manual agrícola. ¿Qué fueron a sembrar a Catalunya miles de policías y guardia civiles?, obviamente flores no. Resultados escrutados: más de 800 ciudadanos catalanes heridos de diversa consideración. No falla, “del que  es sembra es cull”. Y las imágenes que nos llegaban de esta aldea global, ya fueran por tierra, mar o aire, no engañaban. La siembra de violencia siempre cosecha sangre.

    En las redes de muchos ontinyentins-as, la palabra más usada era “vergonya” o “avergonyit-da”.

    Yendo al meollo del concepto de “mala persona”,  se puede tomar como referencia de persona buena a la madre Teresa de Calcuta, y como su antagónica, persona mala, de forma objetiva a A. Hitler. Dado que el mal está considerado como una percepción humana y cultural, cabe ligarlo a una cadena de actos y consecuencias. Lo que Rajoy desencadenó el 1-O, lo legítima para ostentar adjetivos como: mala acción, mala baba, mala cabeza, mala conciencia, mala fe, mala hierba, mala hostia, mala idea, mala leche, mala pata, mala sangre, mala sombra, mala uva, malas artes, malos hígados o malos tratos (“Ada Colau denuncia agresiones sexuales a mujeres durante algunas cargas en el 1-O”). Pero también se hizo acreedor de que le adjudiquen sinónimos como estos: malvado, maligno, pérfido, perverso, vil, canalla, maléfico, execrable, infame, injusto, diabólico, cruel, nocivo, dañino, peligroso, perjudicial, aciago, nefasto, funesto o infausto. Pero  como muy bien dicen los eruditos: “la maldad como la bondad dependen de la cultura”. Así es que el gallego Rajoy debió ser educado mediante dogmas, que han conformado su vigente y torticero punto de vista de la España del siglo XXI. Rajoy, a la vista de sus hechos (o inacción) es de los que creen que “para estar adaptado a una sociedad hay que adoptar obligatoriamente sus creencias morales”. Cayendo a menudo en lo que Platón denominaba “La ignorancia como causa del mal”.

    Indiscutiblemente se podría deducir que si el presidente Rajoy es una mala persona, todo el staff de su gobierno, que lo respalda y se siente cómplice de su gestión, también lo son. Aunque siempre hay excepciones. Por lo cual, según se va bajando de la pirámide de poder del PP, podemos encontrar más casos de gente a la que compete reputar de buenas personas. Sobre todo si oteamos entre los ediles de pequeños municipios, como los valldalbaidins, que esgrimen las siglas PP. Otra cuestión a debatir seria porque hay buenas personas que militan o votan religiosamente al PP. 

     

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